
En cualquier país civilizado, el peatón es el que tiene prioridad de paso. Los conductores porteños, como creen que la calle está completamente a su disposición, opinan que son ellos los que gozan de ese privilegio, y así se lo hacen saber a cualquier peatón que ose interponerse en su camino, mostrándole la trompa de su vehículo o directamente tirándoselo encima. Es imposible decirles algo o hacérselo notar, porque los señores reaccionan con su arrogancia de siempre. ¡Ufa!
2 Comments:
Querrán algunos probar la cocada de la llanta sobre la gente, quizá...
Sigamos protestando!!!
De acuerdo totalmente. Siendo yo mujer que da prioridad de paso a los peatones, me como los bocinazos de los señores que están detrás mío, y otra regla que estos señores tampoco saben es que el paso lo tiene el que viene por la derecha,y cuando hago valer esto, se acuerdan muy cariñosamente de mi madre... porqué aunque una se los diga bien, no lo aceptan?
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