¡¡¡CURTOLANDIA PROTESTA!!!

(Un espacio donde tiro la bronca)

Nombre: Gustavo Curto
Ubicación: Buenos Aires, Argentina

sábado, abril 21, 2012

¿Qué sos, nene? ¿Un caracol?

No es que me moleste que la gente use mochila para llevar sus petates porque todos sabemos lo prácticas que son. El problema es últimamente he notado una gran cantidad de paparulos que cuando suben al colectivo no se la descuelgan de la espalda y entonces suceden las siguientes situaciones:
1 - Si el gaznápiro en cuestión sube delante nuestro, nos estrola la mochila en nuestra cara mientras esperamos en el medio del escalón que la fila avance.
2 - En el momento de pagar el boleto, el gilastrún de marras elige generalmente hacerlo con monedas de 10 centavos, actuando de piquete para los que subimos después de él y ya pagamos con la tarjeta magnética.
3 - Ya en el interior del coche, ocupa el lugar de dos personas, y de paso sirve de obstáculo para los que quieren pasar más al fondo del vehículo, o para que si lo intentan, estén condenados a que se les hunda la mochila en el pecho.
Lo que no entiendo es qué corno llevan ahí adentro que las tienen casi a punto de estallar. De todos modos, es otro ejemplo de gente que le importa un pepino si con sus costumbres le estropea la existencia al prójimo. ¡Ufa!

sábado, septiembre 05, 2009

¿Adónde te metiste?


La escena en un banco, sector ventanillas. Hay una cola considerable y solamente dos cajeros para atender. Uno de ellos termina con un cliente y en lugar de llamar al próximo de la fila, tranquilamente se levanta de su asiento y se va. Pasa un rato más que suficiente como para ir al baño, o fumar, o quedarse de chichoneo por ahí. Tampoco es hora de almorzar. ¿Alguien sabe adónde se meten los cajeros de los bancos? ¿Tan difícil es reemplazarlo con otro o habilitar otra ventanilla? ¡Ufa!

domingo, agosto 02, 2009

¡Pero esto no tiene lógica!


Me dispongo a disfrutar de un café con leche. Lo pido con dos medialunas. El mozo me dice: "Si lo pide con tres medialunas le sale más barato, porque así está en el menú". Le digo: "Pero no quiero tres, quiero dos medialunas porque no tengo tanta hambre". Me responde: "Le van a cobrar el café con leche y le van a sumar las dos medialunas por separado, cada cosa con su precio. Con tres es más barato". Sin encontrarle la lógica aún, le doy el gusto al mozo y de puro tonto nomás, y sin ganas, me como las tres medialunas. "¿Vió que le convenía? Al final se las comió todas" me dice el mozo con sonrisa de canchero. Y lo peor de todo es que no me quedan ganas de discutírselo. ¡Ufa!

domingo, julio 19, 2009

¡Cantá bien, nene!


La nueva moda en las bandas de rock argentino: el cantante desganado, también conocido como "cantar me chupa un huevo" o también "el cantante con voz de muerto". Apenas mueve los labios, no se le entiende la letra, no expresa una melodía... como si lo hiciera por obligación y no cobrara un peso (y sabemos lo bien que cobran algunos). ¡Ponele un poquito de onda, salame! ¡Ufa!

domingo, junio 21, 2009

¡Para esa fecha no sé si voy a estar vivo!


Me recomiendan un médico. Me dicen que es toda una eminencia. Llamo por teléfono para que me den un turno. La secretaria, con los mismos modales de un carcelero lituano, me espeta que "el doctor está en un congreso en Honolulu, después tiene que dar una conferencia en Oslo, después se va de vacaciones, y por los turnos que tiene programados recién le podría dar uno para dentro de seis meses". ¿A ustedes nunca les pasó? Al final, son médicos para gente sana. ¡Ufa!

martes, junio 02, 2009

¡Hablá más bajo, che!

¿Por qué los que hablan por teléfono móvil tienen la maldita costumbre de vociferar, y así hacernos participar de una charla que no nos interesa en lo más mínimo? A esta altura, cuando casi todo el mundo tiene un aparato, ya no sirve para "demostrar status", así que ese exhibicionismo es una verdadera ridiculez. ¿Tendremos que inventar un "silenciador de cuerdas vocales estridentes"? ¡Ufa!

miércoles, mayo 27, 2009

¡Dale, tirame el auto encima!

En cualquier país civilizado, el peatón es el que tiene prioridad de paso. Los conductores porteños, como creen que la calle está completamente a su disposición, opinan que son ellos los que gozan de ese privilegio, y así se lo hacen saber a cualquier peatón que ose interponerse en su camino, mostrándole la trompa de su vehículo o directamente tirándoselo encima. Es imposible decirles algo o hacérselo notar, porque los señores reaccionan con su arrogancia de siempre. ¡Ufa!